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domingo, 31 de octubre de 2010

Volví

Tengo el blog demasiado abandonado. No le puedo echar la culpa al trabajo porque tampoco ha estado tan pesado, pero me está pasando algo muy chistoso. Aparte de que trabajo todo el día frente a una pantalla (y lo último que quiero ver cuando llego a mi casa es otro PC), a lo largo del día se me van ocurriendo miles de cosas que tengo para contar. Pero llegado el momento de sentarme y empezar a redactar… se me van las ideas, se me olvida lo que quería decir o sencillamente no me sale nada!
Yo molesto con que me está dando Alzheimer juvenil, ¡pero espero que eso no sea verdad porque sería algo verdaderamente catastrófico! En fin, hoy por lo visto tengo los dedos un poquito más flojos y aprovecho que tengo varios sucesos en la memoria y los copio antes que se me olviden.

Octubre generalmente es un mes difícil para mí. Es como un mes pesado. No porque sea halloween, pero me pregunto hasta donde influirá. El caso es que octubre no es de mis meses preferidos, pero menos mal ya se acabó y sin consecuencias demasiado desastrosas.

El taller literario va bien, a pesar que somos sólo tres las que seguimos firmes. Sin embargo no puedo decir que sienta que mi escritura ha mejorado, de hecho creo que voy hacia atrás. Sencillamente las cosas no me fluyen, tengo buenas ideas pero no soy capaz de darles formas. Estoy en un vacío, en una especie de limbo (y eso se extiende a muchas facetas de mi vida, pero no me extiendo para no deprimirme más) y no me gusta que no se me concreten las cosas. No me gusta que las cosas no salgan como quiero o como las planeo. Parece que nada últimamente sigue un orden lógico. ¿Ven? Octubre no me ayuda en nada.

Creo que este post lo dejo hasta aquí porque no quiero abrir esa compuerta de sentimientos negativos alrededor de muchas cosas, y para hacer un ejercicio medio terapéutico me concentraré en contar los sucesos malucos de este mes bajo una perspectiva positiva. Vamos a ver si funciona :)

sábado, 16 de octubre de 2010

El traductor que habla 32 lenguas

Dicen por ahí que uno nunca termina de aprender un idioma. Ni siquiera el idioma materno. Siempre estamos en constante aprendizaje, adquirimos palabras nuevas, aprendemos estructuras, corregimos frases. Y nos da dificultad.

Nos sorprendemos con personas que hablan dos o tres o cuatro idiomas, nos preguntamos cómo puede el cerebro procesar toda esa información (aunque una vez uno entiende la estructura de un idioma, las lenguas que comparten esa estructura no se hacen difíciles de aprender).

Hoy leyendo un blog de un traductor español encontré esta noticia que me dejó… impactada (en estado de shock, para ser más precisa). El reportaje habla sobre un traductor de la ONU que habla 32 idiomas!!! Es un griego que tiene un nivel de aprendizaje increíble y puede llegar a un nivel avanzado en sólo tres días. Claro está, es un amante de los idiomas, de las palabras y de conocer las culturas.

Como todavía sigo medio impactada por la noticia, y no me quedan palabras para describirlo, a continuación copio y pego el texto.

Ioannis Ikonomou: El traductor griego que habla 32 lenguas


'¿Mi mayor locura? ¡Intenté aprender euskera en Pekín!' Ioannis Ikonomou (Iraklio, Grecia, 1964) es uno de los 1.750 traductores que emplea la Comisión Europea, pero el único capaz de hablar 32 idiomas diferentes.

Vive por y para las lenguas: acaba de descubrir la comida etíope y le encanta, pero no le basta con ir al restaurante, se ha puesto a estudiar amhárico y en tres días ya está en el nivel avanzado. A quien quiera aprender polaco le recomienda cocinar pierogis.

Inglés, francés, alemán, español, holandés, portugués, sueco, italiano, danés, polaco, húngaro, turco, checo y eslovaco son sus 14 lenguas de trabajo y el griego su idioma materno.
'Los idiomas son mi hobby, me apasiona estudiar sus conexiones, la historia de las palabras, necesito conocer todo su pasado'

Pero también se siente "cómodo" hablando en ruso, búlgaro, turco, árabe, hebreo, chino, kurdo, armenio, persa, serbocroata, hindi/urdu, rumano, noruego, lituano o finlandés.
Y además domina algunos idiomas antiguos muertos, "son mi hobby, me apasiona estudiar sus conexiones, la historia de las palabras, para mí no es suficiente comunicarme en una lengua, necesito conocer todo su pasado".

Ikonomou creció en la isla de Creta, "espiando a los turistas e imitando su rarísimo hablar, que me intrigaba y me seducía", recuerda. Ya chapurreaba inglés, alemán e italiano cuando se retó a aprender "la lengua enemiga", el turco. "Me fastidiaba la enemistad entre griegos y turcos, soy pacifista y me propuse conocer mejor a mis vecinos".

No fue fácil: ninguna escuela en Atenas daba clases de turco, no había libros en griego ni existía Internet, así que Ikonomou se fue a una manifestación antiamericana para contactar con refugiados y logró dar con una ingeniera chipriota que aceptó ser su pareja lingüística.

El ruso lo aprendió "porque era de izquierdas, con el entusiasmo de la juventud"; y el chino, "como un juego". Se fue a Pekín a estudiar chino y se enclaustró con sus libros a "estudiar como un loco, sin salir para nada a la calle". "Me dijeron que había un lingüista vasco que enseñaba el euskara y a su clase sólo fuimos una chica yugoslava y yo, imagínate, una clase de euskara en Pekín, con un griego y una yugoslava".

El resultado fue desastroso, e Ikonomou sólo recuerda dos o tres palabras. "El catalán me encanta, pero mis esfuerzos por aprenderlo no fueron demasiado gratificantes: intenté hablarlo en Barcelona pero los catalanes sistemáticamente me respondían en castellano, para ayudarme", lamenta el eurofuncionario griego, de 44 años.

"Si quieres aprender una lengua lo mejor es enamorarte de toda su cultura, desde su historia hasta su gastronomía, cine o música pop, por cursi u hortera que sea", aconseja.
Ikonomou ha estudiado "en las favelas de Río y en Harvard y Columbia" y entre sus mejores profesores destacan "una prostituta negra brasileña o un drogadicto". "Me sentí como drogado leyendo literatura mística del Irán medieval, a Hafez, Sa'adi o Rumi". Abrazó el islam e incluso se hizo vegetariano muy estricto: "Ni siquiera dejaba que alguien que hubiera tocado carne tocara después mi comida".

La Comisión Europea tiene algunos problemas para encontrar intérpretes ingleses nativos. Los traductores profesionales como Ikonomou sólo traducen hacia su lengua materna y la Comisión Europea tiene algunos problemas para encontrar a intérpretes ingleses nativos. "Los ingleses son los peores aprendiendo idiomas de toda la UE, lo dicen las encuestas", apunta Ikonomou, aunque los políticos españoles tampoco destacan por ser políglotas.

"En una cumbre, Felipe González quería decir en francés "Estoy ante ustedes" pero dijo 'Soy de bambú' (pronunció 'Je suis de bambou' en vez de 'Je suis devant vous'), aunque los intérpretes lo entendimos e hicimos bien la traducción: somos profesionales".

Y José Luis Rodríguez Zapatero, según recuerda, le soltó al ex premier británico, Tony Blair, un 'the time is good' para referirse al buen tiempo atmosférico (weather).

Pero Ikonomou, que está casado con un polaco, se niega a criticar al presidente español que aprobó la ley que permite el matrimonio homosexual, 'impensable en Grecia y en Polonia'.

Tomado de: El mundo

domingo, 10 de octubre de 2010

Domingo en el parque


Hoy aproveché que el invierno en el que estábamos nos dio una tregua y amaneció soleado, que no tenía nada para hacer y que tenía ganas de salir y me fui para el parque que queda cerca de mi casa.

Este parque se llama “El Ajedrez” porque tiene piso de ajedrez gigante. Creo que cuando yo era más pequeña ese ajedrez era más grande, pero no estoy segura. Ese parque me encanta porque es uno de los pocos parques donde todavía se puede ver naturaleza y hay espacios para sentarse y respirar en tranquilidad.

Como en mi casa nadie estaba despierto aproveché que igual tenía que sacar al perro así que me lo llevé a pasear. Llegamos y ya había bastante gente. El clima estaba delicioso, yo diría que unos 20-25 grados (pero mi termómetro interno está malo así que no me crean mucho). El cielo estaba azulito, con una que otra nube negra en la lejanía, pero se ve que no va a llover hasta ahorita en la noche. Como este parque queda subiendo la montaña, la brisa es fresca y se puede ver una parte del Valle de Aburrá.



El parque está rodeado de unas casas preciosas, grandes y de varios tipos de arquitectura. El parque está también rodeado de árboles grandes y como es en forma de colina, sus laderas tienen espacios en cemento y en hierba para uno sentarse y disfrutar del panorama.
Cuando llegué no resistí la tentación de montarme en uno de los columpios, estaba feliz y contenta hasta que mi perro me empezó a acosar porque más allá había otro perro y él quería ir a jugar. A Mateo yo no lo suelto cuando voy a los parques porque él es medio neurasténico y bipolar, en un momento dado puede estar muy feliz y al otro sale de pelea con los otros perros. Además, les quita los juguetes y no los quiere devolver. Entonces, para evitar problemas, lo mantengo con la correa al lado mío. Pero estaba desesperado por ir a jugar con el otro perrito, así que me bajé del columpio y me fui a que hiciera relaciones sociales.



Jugó un rato y después vi una banquita libre debajo de unos árboles y me fui a sentar allá. Me arrepentí de no haberme llevado un libro o una de las tareas que tenía que hacer, porque el lugar estaba buenísimo para concentrarme. Entonces me entretuve mirando a la gente. Al frente del parque hay un templo cristiano, evangélico o no sé de qué religión. El caso es que tenían allá prendida su rumba de alabanza y la música se escuchaba hasta el parque. Siempre me ha parecido curioso de las religiones de la nueva era eso de “exprésale a Dios tu amor con toda la energía de tu cuerpo”. Supongo que es una forma de rebelarse ante la rigidez de la religión católica. Aunque tengo entendido que ahora los católicos son más laxos en las misas. Ya cantan más animado y hasta bailan. En fin, el tema de religiones y cultos da para largo y no viene al caso.

En el parque también había un grupo de niños divirtiéndose en un programa que tiene el INDER (Instituto de deporte y desarrollo de Medellín encargado de las actividades deportivas y de recreación de la ciudad) llamado “Al parque”. Ellos se encargan de reunir niños de comunas pobres de la ciudad y llevarlos a un parque. Allí se hacen juegos, lúdicas, pintan, bailan, les dan refrigerio y los niños juegan a sus anchas. Había un grupito construyendo una casa en un árbol, otros estaban jugando a lanzarse de un árbol agarrados de unas hojas de palma seca. Claro que habría sido más divertido caer en un lago y no en el piso. Pero cuando uno es pequeño no es tan exigente y juega con lo que haya disponible.

Había varios grupos de jóvenes sentados en las mesitas de un costado del parque. Se sientan ahí a hablar, a tomar gaseosa, a silbarles a las niñas que pasan y a disfrutar del día maravilloso que estaba (está) haciendo. También había muchos propietarios de perros aprovechando el día para qué sus mascotas hicieran un poco de deporte y se relajaran.


También alcancé a ver un proyecto de "foto estudio" que le hacían a unos gemelos preciosos. Dos fotógrafos para dos bebes Y los papás entreteniéndolos. Todo un espectáculo. Claro que no les pude tomar foto porque estaban muy lejos y el resplandor no los dejaba ver.

Hacía mucho rato que no iba a un parque. El trabajo, el estudio y las miles de obligaciones que uno va adquiriendo a medida que se va haciendo grande empiezan a ser distractores de las cosas que en realidad valen la pena, y que lo mejor de todo: son gratis =)

Las fotos no tienen la mejor calidad porque las tomé con mi mp4 y el pobre ya está sacando la mano.

Dos videos

Cuando empecé a aprender francés en la universidad, apliqué la técnica que siempre aplico cuando aprendo un idioma nuevo: me ayudo con canciones para adquirir vocabulario y pronunciación.

Esa vez no fue la excepción y fue muy chistoso porque yo conocía solamente a Edith Piaf, pero no es que sea muy amante de su música, y cuando me puse a buscar en Ares música pop, rock u otro género un poco más actual salieron dos géneros que hasta ahora me siguen gustando.

Una de las primeras canciones que me aprendí en francés fue un rap. La canción se llama “Les ennemis” y la canta un grupo de rap llamado Fonky Family junto con un cantante algerino llamado Cheb Khaled. ¿Por qué me gustó esa canción si yo ni en español escucho rap? (y en inglés sólo medio escuché cuando Eminem estuvo en su apogeo, pero hasta ahí) porque resulta que al principio de la canción suena un poco de percusión árabe y ya les conté que a mí me fascinan los ritmos árabes y de bellydance.

A pesar que al principio no entendía muy bien lo que decían en francés (lo que rapeaban) sí pude distinguir que había una parte que NO era francés. Cuando ya tuve un poco más de vocabulario (y cuando encontré la letra de la canción) me di cuenta que, efectivamente, una parte la cantan en árabe (la variante que hablan en Algeria). A partir de ahí empecé a conocer a más artistas de rap francés y también artistas de Algeria que, para mi sorpresa, también cantaban en francés (porque en esa época no sabía que en Algeria también se habla francés… oh la ignorancia).

Cheb Khaled, Cheb Mami, Rachid Taha fueron algunos de los artistas algerinos que más me llamaron la atención (la música) y con ellos practiqué mis primeros ejercicios de pronunciación en francés. Por esta razón no me sorprende que hable un francés todo raro. En la vida real mi acento es neutro, sin embargo, cuando trato de hablar en francés (y sólo me pasa aquí) me sale un paisa (acento de Antioquia) mezclado con un medio árabe. Es una cosa de locos.

Ya poco a poco he ido encontrando más artistas franceses, o con acento menos arábico, con los cuales ir practicando. Y esta semana me encontré dos joyitas. Una canción típica algerina que escuché hace muchos años y me encantaba, y volví a escuchar esta semana. La canta Rachid Taha (que en el video aparece jovencito, y hasta lindo) y se llama “Ya rayah” (y no, no significa “ya a rayar” como sugirió alguien) que significa “Oh viajero” y es algo así como la balada de los expatriados, o la canción de los que están en tierras extrañas (aunque, a mi parecer, el video no tiene nada que ver). Está en árabe (creo) y esta es solamente para entretención (porque aparte del “ya rayah” no entiendo más nada). La canción me gusta más que todo es por su ritmo: pone a mover la cadera instantáneamente.

Ya rayah

El otro descubrimiento fue de un cantante (grupo) llamado Ben l’oncle. Canta en francés y en inglés y su álbum está ambientado en los 50’s y 60’s. Esta canción se llama “Soulman” y me fascina. El video también es interesante.

Soulman

Blogger no me dejó subir los videos, así que pongo los links. A ver qué les parece.

Una pérdida...

Hace muchos años leí un libro llamado Pantalones Cortos. Este libro fue muy especial para mí porque relataba, de forma animada, las experiencias de un niño a través de su diario.

Recuerdo que me reí mucho con las ocurrencias de sus hermanos, las descripciones de sus papás, las travesuras con sus amigos, y lo que su día a día le enseñaba. También recuerdo que me antojé de llevar un diario, pero aunque me gusta escribir, no soy muy constante, y con tantas cosas que me pasaban no sabía a qué darle prioridad.

También recuerdo que en alguna otra parte decían que escribir un diario era una buena forma de conocerse a uno mismo y de canalizar el estrés, las emociones negativas y otro tipo de terapias (ahh ya sé, creo que fue en un libro de psicología que tenía mi mamá). La idea de estas terapias es que, luego de un tiempo, si uno lee todo lo que escribió se da cuenta de cómo va evolucionando (o se ha quedado estancado… puede pasar) y uno obtiene una perspectiva más amplia de su propia vida, de sus metas y de lo que ha hecho para conseguirlas.

Mucho tiempo después de estas lecturas, empecé mi propia versión de diario (en versión “pormediario”, como el niño del libro denominó al diario que se escribe de vez en cuando) y lo empecé a escribir en el computador (me daba demasiada pereza escribir a mano). Por un tiempo estuve juiciosa, pero después iba siendo menos constante, sin embargo, siempre estuve allí presente, escribiendo. Generalmente, pasaban unos cuantos meses sin escribir y, cualquier día, retomaba la escritura haciendo un resumen de todo lo que había pasado. En esas estuve unos siete años.

Hace unos meses encontré otra vez ese archivo, y lo leí casi con lágrimas en los ojos. Es increíble ver como mi vida cambió casi sin darme cuenta. Todo evolucionó: los pensamientos de niña, los sueños, los deseos, los temores de la infancia (bueno, de la preadolescencia más bien) todo ese compendio de sentimientos y emociones fueron madurando (en su gran mayoría) y fueron dando paso a una escritura un poco más estructurada, a pensamientos y preocupaciones más profundas, a anhelos y sueños aún más grandes, en suma, a una vida de adulta.

Mis primeros “contactos sociales” (es decir, las primeras veces que salía con los amigos y amigas), mis primeros amores (platónicos y reales), mis experiencias terminando el colegio, las primeras en la universidad, las dudas y ansiedades, los éxitos, las peleas que tenía en mi casa y con mis amigos, esos sentimientos ambivalentes que trae la adolescencia, las labores bonitas y los reencuentros. Todos esos sucesos, todas las personas que pasaron por mi vida, todo el crecimiento que esos años traen quedaron plasmados en ese archivo.

Hace unas semanas se me quemó el disco duro y hasta ahora vengo a caer en cuenta que con él se fue ese resumen de mi vida que contenía absolutamente todo lo que sentí, pensé y se me ocurrió durante esos siete años. Mi parte ególatra me hace sentir triste porque fue mi esfuerzo el que quedó hecho trocitos por culpa de ese daño (aunque si a eso vamos, fue culpa mía por no guardarlo en el correo o en algún repositorio online) pero de cierta forma me siento contenta por haberlo leído una vez antes de que se dañara, porque me permitió leer una pequeña autobiografía escrita por mí… para mí.

sábado, 2 de octubre de 2010

A joke

An Arab student sends an e-mail to his dad, saying:


Dear Dad

Berlin is wonderful, people are nice and I really like it here, but Dad, I am a bit ashamed to arrive at my college with my pure-gold Ferrari 599GTB when all my teachers and many fellow students travel by train.

Your son, Nasser

The next day, Nasser gets a reply to his e-mail from his dad:

My dear loving son

Twenty million US Dollar has just been transferred to your account. Please stop embarrassing us. Go and get yourself a train too.

Love, your Dad


(Todavía estoy muerta de la risa....)

Sobre la depresión



No hay nada peor que andar deprimido. Todo se ve negro, el mundo se te viene encima, no ves nada más allá de tu dolor y tu tristeza y la peor parte es que uno no sabe qué hacer para animarse.

Yo me deprimo fácilmente, por todo. El hecho de ser mujer no colabora, porque nosotras mensualmente nos vemos sometidas a una variación hormonal que nos puede poner eufóricas o nos puede tirar a la lona. Muchas de nosotras, que sufrimos desórdenes hormonales, vivimos estos episodios con una intensidad mucho mayor, sea por causas naturales o causas externas a las que se le suman causas naturales.

Este año me ha tocado sufrir varios episodios depresivos, y últimamente me ha tocado servirle de apoyo a amigas que han experimentado este tipo de depresiones. Sea por fin de relaciones amorosas, cambio de situaciones o simplemente dudas existenciales he estado allí para ayudarlas y he visto que cada quien tiene su modo de lidiar con la depresión (no pues… descubrí que el agua caliente moja…) sin embargo, hay unos cuantos puntos generales que ayudan en mayor o menor medida.

Una depresión se puede dar por varias razones, sean hormonales o externas. Una mala noticia, una pelea, la mala interacción con otras personas o simplemente la sucesión de varias cosas pequeñas hace que de repente nos sintamos agobiados, de ánimo decaído, sin fuerzas ni ganas de hacer nada. A esto se suma un creciente estado de desesperación, unas ganas constantes de llorar y pensamientos cada vez más negativos (obviamente estoy describiendo casos generales, puede que en algunas personas actúe de forma diferente).

¿Cómo hace uno para salir de ese estado sin ponerse en peligro, sin medicarse y en general bien librado? Yo he descubierto que cuando me deprimo paso por unas ciertas etapas o un cierto ciclo “depresivo”.

La primera etapa es la depresión en sí, cuando todo lo veo negro, cuando el mundo se me viene encima y cuando siento que todo el cuerpo lo tengo débil y no siento ganas ni de respirar (menos mal esta es inherente al ser humano).

Luego viene un momento de “desesperación”, dónde me empiezo a cuestionar el porqué de mi actual situación, donde pronostico que me voy a quedar así para toda la vida (… todos somos exagerados cuando andamos negativos…) y como consecuencia de esto viene el momento de golpe.

El golpe es el momento en que sigo sintiéndome mal pero empiezo a pensar en qué me entretengo para dejar de pensar cosas malas (y yo creo firmemente en eso del “secreto”, que lo que uno habla e imagina, lo materializa) y es aquí cuando empieza la etapa de planeación.

La etapa de planeación es el momento en el cual empiezo a hacer una lista (mental) de qué puedo hacer, a corto, mediano y largo plazo. Cuando salí de la universidad, estaba bastante asustada porque no sabía que quería hacer, sin embargo, organizar mi hoja de vida, ponerla en los buscadores virtuales, hacerme auto-propaganda fueron las herramientas que utilicé como resultado de la “planeación”. Aclaro aquí que aunque estaba bastante ansiosa, sé que mi ansiedad era manejable, porque sabía que no me tenía que preocupar por pagar un arriendo, o pagar mi propia comida o porque alguien dependía de mí y si no me movía esa persona se vería afectada. Podía sentarme todo el día en el pc y “manejar” mi ansiedad (cada caso es diferente y sólo hablo de lo que conozco).

En alguna parte de este proceso, hay una etapa transversal que denomino el duelo. No recuerdo dónde leí o quién fue el que dijo que la tristeza era buena. Permitirse estar triste es necesario para luego apreciar la alegría. Empecé a aplicar esto a mi vida y descubrí que sí funciona. En esta etapa del duelo me permito sentirme triste, enojada, angustiada… pero sólo por un tiempo determinado, me permito “gozarme” ese sentimiento, me permito llorar (casi siempre en un lugar que pueda estar sola porque no me gusta que me vean llorando) y me permito dejar fluir toda esa tristeza. Entonces, la presión va bajando y luego me siento más tranquila.

Aquí aplico algo que un profesor (ex-alcohólico) nos enseñó algún día: la frase “sólo por hoy”. Generalmente me doy un día para sentirme triste, para sentirme angustiada, para dejar que el mundo (mi mundo) me aplaste. Y también la aplico cuando me siento un poco más fuerte: sólo por hoy voy a sonreírle a quien me cae mal, sólo por hoy no me voy a quejar porque no he encontrado lo que quiero, sólo por hoy no voy a sentirme mal porque no obtuve lo que quería.

Generalmente después de que empiezo a aplicar la frase “sólo por hoy” me empiezo a sentir mejor, porque mi mente la divido en objetivos más cortos y alcanzables. Eso me da un tiempo de unas 10 o 12 horas para hacer lo que necesito, en vez de agobiarme con metas que requieren mayor tiempo.

En términos generales ese es mi proceso depresivo. Y esa es la forma que yo tengo de salir del mismo. Durante una época de depresión yo tiendo a retraerme y a no querer socializar en extremo. Recomiendan lo contrario, pero eso sólo lo puedo hacer cuando ya tengo un plan de acción, es decir, cuando me siento un poquito más fuerte.

Esto lo escribo hoy porque tengo el ánimo alto (una depresión mía seguro me haría escribir una profecía peor que apocalíptica), porque quiero compartir mi experiencia y porque quiero dejarlo como recordatorio para mí misma, para repetirme ahora por escrito lo que debo (y no debo) hacer, para recordarme que mi organismo tiene un proceso para salir de una depre maluca. Lo más importante siempre es tener en cuenta que es la actitud la que todo lo puede y que es simplemente otra etapa de la vida, que es algo que no va a durar para siempre y que es una forma que tenemos de apreciar la naturaleza humana en todo su esplendor.

viernes, 1 de octubre de 2010

Felíz día traductores

Hoy 30 de Septiembre se celebra el día del traductor. Este día se celebra en honor a San Jerónimo, considerado patrono de los traductores y famoso por su traducción de la Biblia al latín también conocida como Vulgata, la lengua del vulgo, es decir, del pueblo (en esa época la Biblia sólo se encontraba en griego o en hebreo y Jero hizo el favor de masificarla).

Este mini-post se lo dedico a todos mis colegas traductores (e intérpretes, no los dejemos de lado), para agradecerles por su ardua labor y por su infinita paciencia al momento de acercar dos culturas.

A todos aquellos que reconozcan como parte de su vida diaria términos como contextos, diccionarios, glosarios, corpus, herramientas de traducción, fecha de entrega.
A todos los que sufren de los males generados por estar pegados a un pc todo el día, que viven con dolores lumbares, de tunel carpiano, con problemas de vista y gastritis generada por cantidades masivas de café y chocolate.
A todos los que ya aprendieron a soportar las miradas vacías cuando dicen “Yo estudié traducción”, y cuyos familiares quieren que traduzcas hasta del chino (¿usted no es traductora pues?).
A quienes les toca lidiar con clientes estrella del estilo “No me cobre por palabra porque así es más caro” o “Mi traductor es google translator”
A los que saben lo que es hacer una traducción gigante para ayer, pero tener que esperar tres meses a que paguen.
A quienes se pueden entretener leyendo un diccionario… (Sí, ¡nos pasa!)
A todos los traductores, mil felicidades en su día.

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